


La última Cagada
Obviamente, cuando leí el título, pensé al igual que todos que era un
tema político............
Pero no; esto, realmente, si que es la última cagada
Cojones (por Arturo Pérez-Reverte)
Ahora me explico las quejas de los extranjeros por sus dificultades con nuestras acepciones. Un ejemplo de la riqueza del lenguaje castellano es el número y acepciones de una simples palabra, como puede ser la muy conocida y frecuentemente utilizada referencia a los atributos masculinos, "cojones".
Si va acompañada de un numeral, tiene significados distinto según el número utilizado. Así, "uno" significa "caro o costoso" (valía un cojón), "dos" significa "
El verbo cambia el significado. "Tener" indica "
También se los utiliza para apostar (me corto los cojones), o para amenazar (te corto los cojones). El tiempo del verbo utilizado cambia el significado de la frase. Así, el presente indica "molestia o hastío" (me toca los cojones), el reflexivo significa "vagancia" (se tocaba los cojones), pero el imperativo significa "sorpresa" (¡tócate los cojones!). Los prefijos y sufijos modulan su significado: "a-" expresa "
Las preposiciones matizan la expresión. "De" significa "
Es distinto el color, la forma, la simple tersura o el tamaño. El color violeta expresa "frío" (se me quedaron los cojones morados), la forma, "cansancio" (tenía los cojones cuadrados), pero el desgaste implica "experiencia" (tenía los cojones pelados de tanto repetirlo).
Es importante el tamaño y la posición (tiene dos cojones grandes y bien plantados); sin embargo hay tamaño máximo (tiene los cojones como los del caballo de Espartero) que no puede superarse, porque entonces indica "torpeza o vagancia" (le cuelgan, se los pisa, se sienta sobre ellos, e incluso necesita una carretilla para llevarlos).
La interjección "¡cojones!" signi
En resumen, será difícil encontrar una palabra, en castellano o en otros idiomas, con mayor número de acepciones.

El paso del tiempo
¿No os ha pasado alguna vez que mirais a otra persona de vuestra
misma edad y pensais : yo no puedo parecer tan viejo?
Bueno, leed esta historia :
Mi nombre es Alicia y estaba sentada en la sala de espera del
dentista, era mi primera consulta con él. En la pared estaba colgado
su diploma, con su nombre completo.
De repente, recordé a un muchacho alto, buen mozo, pelo negro, que
tenía el mismo nombre, y que estaba en mi clase de Santa Mª del
Bosque, como 30 años atrás. ¿Podría ser el mismo chico del cual yo
estaba secretamente enamorada?
Después de verlo en el consultorio, rápidamente deseché esos
pensamientos. Era un hombre calvo, su poco pelo estaba canoso, y su
cara estaba llena de arrugas, y parecía muy viejo como para haber
sido mi compañero de clase.
Despúes de examinarme mis dientes, le pregunté si se había graduado
en Santa Mª del Bosque.
Sí, Sí, sonrió con orgullo.
Le pregunté: ¿cuándo te graduaste?
Me contestó, en 1980. ¿Por qué me lo preguntas?
Y yo le dije: tú estabas en mi clase.
El me miró detenidamente ...
Y ENTONCES, ESE FEO, CALVO, ARRUGADO, GORDO, CANOSO, DECRÉPITO, HIJO
DE PUTA, ME PREGUNTÓ:
¿ DE QUÉ ERAS PROFESORA?